Alimentación
Tips de nutrición : pequeños cambios para grandes resultados
Lunes 6 Octubre 2008 - 11:26
Después de leer las recomendaciones de las principales teorías de dietas de tipo naturopático decidí hacer pequeños cambios en los hábitos en la alimentación de mi familia y los resultados han sido increíbles.
Las dietas que he leído son las más extendidas entre la comunidad naturopática: la dieta Seignalet, la dieta de los Grupos Sanguíneos y la dieta de la Medicina Ortomolecular. Todas ellas tienen muchísimas cosas en común, pero difieren en algunos detalles. No os quiero hacer un análisis comparativo de éstas, si estáis interesado podéis consultar los libros o las páginas Internet correspondientes. Solamente os explico los consejos que he tomado de estas dietas y cómo ha mejorado la salud de la familia.
Evidentemente, todos estos cambios ya fueron hechos partiendo de una base de comida mínimamente equilibrada, que incluyera verdura, fruta, carne, pescado, cereales, etc.
La mejora que ha supuesto a mi familia es significativa. No os explico los de mi hija que es celíaca, pues es obvio que la dieta sin gluten para ella ha significado un cambio total en su persona, pero para el resto de la familia os cuento:
• Reducción de peso en varios kilos, sobretodo, reducción de la hinchazón de barriga.
• Desaparición de la flatulencias.
• Desaparición de las diarreas y gastroenteritis comunes en los niños y a menudo en los no tan niños.
• Curación de las hemorroides.
• Desaparición de las frecuentes lombrices en mis hijos.
• Reducción de los resfriados, pero sobretodo de las posibles complicaciones, así como el tiempo de recuperación.
• Mejora en la piel: menor acné y éczemas, y cabello más fuerte.
• Desaparición de llagas en la boca.
• Estamos más fuertes y con un mejor bienestar general!
Todavía me quedan muchas cosas por mejorar en nuestra alimentación, pero hemos comprobado cómo es cierto que la buena alimentación repercute en la salud a largo plazo. Os recomiendo que lo probéis, así como os invito que me hagáis sugerencias de otras cosas que habéis cambiado vosotras también y os haya ido muy bien.
Foto de Pink Sherbet Photography
- Me he pasado a los productos “bio”, para evitar los pesticidas de frutas, verduras y cereales y las hormonas y antibióticos de la carne.
- He substituido el azúcar blanco cristalizado refinado por azúcar de caña moreno. El azúcar blanco es un ladrón de energía, de vitaminas del grupo B y de minerales como el calcio.
- Cocino con aceite de oliva y evitando siempre que llegue a la temperatura en que empieza a humear. Intento cocinar a la menor temperatura posible (sin que llegue a parecer hervido la carne o el pescado). La cocción a gran temperaturas genera moléculas tóxicas.
- Además del aceite de oliva para condimentar la ensalada y verduras he añadido otros aceites ricos en Omega 3 y Omega 6, como el aceite de nueces y el aceite de sésamo. Los ácidos grasos esenciales que existen en estos aceites son, como dice el nombre, esenciales para nuestra vida, y son buenos para todas las membranas, desde la piel hasta las de las células. Son benéficos para el cerebro y el corazón.
- He eliminado toda la leche y derivados lácticos. Los he substituido por leche de arroz enriquecida en algas que son fuente de calcio. Y los yogures de soja. La leche congestiona el sistema respiratorio y pone en alerta nuestro sistema inmunológico.
- He substituido la mantequilla y margarina común por margarina vegetal no hidrogenada. Su gusto no es tan agradable, pero no tiene grasas trans ni es un derivado de la leche. Para poner sobre el pan con aceite o tomate basta.
- He cambiado la pasta, pizza, galletas, etc. de trigo por la de arroz, trigo serraceno, quinoa, amaranto, y algunas veces maiz aunque éste último lo intento evitar también. El trigo puede producir inflamación, diarrea y/o estreñimiento si se toma en grandes cantidades.
- Hago más a menudo pastelería en casa y evito comprar bollería y galletas prefabricadas.
- Hago yo misma el pan en casa evitando de nuevo la harina de trigo, y utilizando la de arroz, trigo serraceno, espelta, quinoa, etc, y también evito la de maíz si puedo. Los cereales modernos (trigo, maiz, centeno, cebada) han sufrido muchas mutaciones a lo largo de la historia y no nuestro cuerpo no está adaptado a ellos.
- Siempre que puedo enriquezco la comida con sésamo y pepitas de girasol. Lo añado en el pan y en las ensaladas principalmente.
- He aumentado la cantidad de frutos secos. Intento hacer pastelería que los incluya, substituyendo una parte de la harina por triturado de almendras o avellanas. Los “panellets” por ejemplo son muy ricos en almendras y piñones. También les doy para acompañar la verdura, por ejemplo, nueces, piñones, etc. Al igual que las semillas, aportan calcio, proteínas, ácidos grasos esenciales, lecitina, vitaminas B y E, minerales zinc, calcio, magnesio y hierro.
- He aumentado la cantidad de fruta a dos piezas al día: una de postre y otra al merendar o a media mañana.
- He eliminado el cerdo como carne y sus derivados (jamón, embutidos) y reducido la cantidad de carne en general substituyéndola por más pescado y huevos.
- Añado a las ensaladas un poco de hierbas aromáticas secas molidas: perejil, orégano, albahaca, tomillo, etc.
- He cambiado la sal común por la sal con hierbas.
Evidentemente, todos estos cambios ya fueron hechos partiendo de una base de comida mínimamente equilibrada, que incluyera verdura, fruta, carne, pescado, cereales, etc.
La mejora que ha supuesto a mi familia es significativa. No os explico los de mi hija que es celíaca, pues es obvio que la dieta sin gluten para ella ha significado un cambio total en su persona, pero para el resto de la familia os cuento:
• Reducción de peso en varios kilos, sobretodo, reducción de la hinchazón de barriga.
• Desaparición de la flatulencias.
• Desaparición de las diarreas y gastroenteritis comunes en los niños y a menudo en los no tan niños.
• Curación de las hemorroides.
• Desaparición de las frecuentes lombrices en mis hijos.
• Reducción de los resfriados, pero sobretodo de las posibles complicaciones, así como el tiempo de recuperación.
• Mejora en la piel: menor acné y éczemas, y cabello más fuerte.
• Desaparición de llagas en la boca.
• Estamos más fuertes y con un mejor bienestar general!
Todavía me quedan muchas cosas por mejorar en nuestra alimentación, pero hemos comprobado cómo es cierto que la buena alimentación repercute en la salud a largo plazo. Os recomiendo que lo probéis, así como os invito que me hagáis sugerencias de otras cosas que habéis cambiado vosotras también y os haya ido muy bien.
Foto de Pink Sherbet Photography
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