Salud
Eleonora se curó del Autismo
Miércoles 12 Noviembre 2008 - 21:12Traducción del artículo “L’autisme d’Eléonore est guéri” aparecido en “La Grande Epoque”.
El mercurio contenido en la vacuna contra el sarampión podría ser una de las causas del autismo. Eleonora fue vacunada a la edad de 15 meses. Ella a sido víctima de un autismo regresivo, graves problemas intestinales así como bronquitis del tipo asmatiforme. Con valentía y perseverancia, su mamá se entregó totalmente para que pudiera encontrar una vida normal. Estimulación, dieta y mucho amor acabaron por dar sus frutos. Eleonora es ahora una niña como las otras.
El mercurio contenido en la vacuna contra el sarampión podría ser una de las causas del autismo. Eleonora fue vacunada a la edad de 15 meses. Ella a sido víctima de un autismo regresivo, graves problemas intestinales así como bronquitis del tipo asmatiforme. Con valentía y perseverancia, su mamá se entregó totalmente para que pudiera encontrar una vida normal. Estimulación, dieta y mucho amor acabaron por dar sus frutos. Eleonora es ahora una niña como las otras.
Su historia
Hasta que fue vacunada del sarrampión, Eleonora era un bebé que comía y bebía todo lo que se le daba sin ningún problema. Tenía una salud excelente y manifestaba su alegría de vivir. Después su vida cambió después de ser vacunada. Eleonora se mantenía postrada, encerrada en ella misma. Ya no tocaba nada, ya no respondía a las estimulaciones de sus padres. Al mismo tiempo, ella desarrollaba una fuerte otitis bilateral, permanentes problemas intestinales y una tos espantosa que la impedía dormir.
El inicio en la escuela fue catastrófico. Eleonora quedaba a distancia de sus compañeros, no se integraba y se comportaba a veces violentamente. Las profesoras no sabían qué hacer. A la edad de seis años, un test psicológico reveló que ella no superaba una edad mental de 2 años. En cambio, Eleonora era muy observadora, tenía una excelente memoria y dones para la música. Repitió el primer curso de primaria de acuerdo con el director.
Entonces sus padres empezaron a adentrarse en la medicina natural. Los tests sanguíneos de Eleonora establecieron una intolerancia total a la caseína y al gluten. Además, sus neurotransmisores revelaron los aspectos autistas. Una enzima responsable de reciclar los ácidos grasos para el cerebro estaba en nivel muy bajo (la delta-6 desaturasa). Los alimentos incriminados fueron inmediatamente suprimidos y le dieron los complementos de vitaminas y minerales que le faltaban, particularmente los omega 3 y 6 en gran cantidad. La tos cesó rápidamente.
La mamá de Eleonora no se contentó sólo de un régimen draconiano, la estimulaba sin cesar. Esta estimulación pasaba principalmente por el afecto. Por ejemplo, para aprender a contar, cantaba. Afortunadamente, Eleonora no paraba de aprender y trabajaba todos los días durante horas. Había una gran complicidad entre ellas. Esta enfermedad las a unido, sin duda porque la mamá mostraba a su hija siempre mucha paciencia y amor, y esto le ha dado mucha confianza. En la escuela, Eleonor tuvo la suerte de tener profesores entregados. Por ejemplo, la profesora cogía la mano de Eleonora para ayudarla a escribir y leer. Debía estar continuamente estimulada para avanzar y requería mucha paciencia, ya que Eleonora era muy lenta y al menor despiste ella partía a su mundo.
Fue a partir del tercer año de primaria que Eleonor manifestó un interés por sus camaradas pero no conseguía a llegar al nivel requerido por su clase. Los médicos decían que para progresar, Eleonor necesitaba un medio motivador como la escuela pública. Situada en un medio protegido, ella habría regresionado. Desafortunadamente la escuela pública ya no la podía atender.
Continuó su escolaridad en una escuela privada donde los efectivos eran reducidos. El programa era exactamente el mismo que en los establecimientos públicos y los niños podían seguir los cursos a su ritmo. Eleonora tenía entonces diez años. Podía correr, ir, venir y vivir como los otros niños. Los gestos caóticos se habían olvidado. Cuando era interrogada sus respuestas eran cada vez más coherentes. A la edad de 12 años podía ser autónoma. Comenzaba su clase de sexto, por tanto sólo un año de retraso.
Los progresos eran visibles en todas las materias. Respecto las disciplinas artísticas como el canto, progresaba enormemente gracias a cursos privados dados por una cantante. En cuanto a la lectura, podía leer las obras para adultos. Era cada vez mejor en cálculo mental.
Su profesora actualmente declara: “En dos años, Eleonora cambió completamente. Cuando llegaba, trabajaba lentamente y no le gustaba que se rieran de ella. Ella se enfadaba. Pero ahora está muchísimo mejor. Intelectualmente va muy bien, necesita que la acepten como ella es. Ella está segura de si misma con los adultos, pero con los niños desagradables le cuesta más no enfadarse, pero está aprendiendo a guardar distancia poco a poco. A recuperado la alegría de vivir”.
¿En qué influye la vacuna del sarampión en esta historia?
Es un hecho controvertido, pero miles de padres han constatado los mismos síntomas que Eleonora después de haber vacunado a sus hijos del sarampión. De hecho, es el mercurio que se encuentra en la vacuna el origen del problema. Cabe precisar que ello no es la única causa del autismo.
En el artículo « Autisme, schizophrénie et hyperactivité- Phosphates dans l’alimentation : les enfants poussés au bord de la folie » Mondialisation.ca, 1 fevrier 2008 Word Press, traducido en este mismo blog, se dice: “los metales pesados, cuando se acumulan en el organismo, tienen en efecto una acción inhibidora sobre una clase de enzimas, las peptidasas, destinadas a la degradación completa de un conjunto de proteínas alimentarias procedentes del gluten y de la caseína”
Los investigadores Karl Reichelt en Noruega y Paul Shattock en Inglaterra argumentan que a una cierta categoría de niños autistas les falta una enzima que transforma los péptidos digeribles. Al no ser digeridos, pasan a la sangre y una vez llegan al cerebro lo afectan de la misma forma que las drogas alucinógenas. Esto lleva a desarreglar el comportamiento del niño y lo predispone a enfermedades como el autismo, la hiperactividad y ciertas esquizofrenias. Podríamos imaginar que el autismo regresivo proviene de una hipermeabilidad del intestino delgado que sería eventualmente provocado por la vacuna del sarampión.
Christian Andres, jefe del equipo en el seno del Inserm en el U619 (Dinámica y patología del desarrollo cerebral) en Tours, es como la mayoría de especialistas. Pone en cuestión el régimen diciendo « no hay ninguna prueba científica. Las familias se someten a un régimen sin gluten y sin caseína. Es muy apremiante, oneroso, y podría ser perjudicial para el niño, ya que la variedad y la calidad de la alimentación son extremadamente reducidas. » A estos temores, se añade el hecho que basándose exclusivamente en el régimen, se deja de lado el marco necesario para el desarrollo psicológico del niño autista.
Emmanuelle, la mamá de Eleonora, responde a este argumento: “ Visto que nuestra alimentación está tan modificada químicamente (metales pesados, pesticidas y abono de síntesis, OGM, colorantes, anti aglomerantes y conservantes), cambiar la alimentación ofreciendo alimentos más sanos y compensar las faltas por complementos alimentarios no puede aportar que una mejora en la salud. En todo caso, esta es mi experiencia. Además, los análisis de sangre de Eleonora han revelado que ella no tenía ninguna carencia.”
Sus deseos son que los investigadores se orienten hacia las causas relativas a la pared del intestino delgado en vez de focalizarse sobre el cerebro, particularmente en lo que concierne al autismo regresivo.
Ir al blog de la mamá de Eleonora para conocer más detalles de su testimonio.
Hasta que fue vacunada del sarrampión, Eleonora era un bebé que comía y bebía todo lo que se le daba sin ningún problema. Tenía una salud excelente y manifestaba su alegría de vivir. Después su vida cambió después de ser vacunada. Eleonora se mantenía postrada, encerrada en ella misma. Ya no tocaba nada, ya no respondía a las estimulaciones de sus padres. Al mismo tiempo, ella desarrollaba una fuerte otitis bilateral, permanentes problemas intestinales y una tos espantosa que la impedía dormir.
El inicio en la escuela fue catastrófico. Eleonora quedaba a distancia de sus compañeros, no se integraba y se comportaba a veces violentamente. Las profesoras no sabían qué hacer. A la edad de seis años, un test psicológico reveló que ella no superaba una edad mental de 2 años. En cambio, Eleonora era muy observadora, tenía una excelente memoria y dones para la música. Repitió el primer curso de primaria de acuerdo con el director.
Entonces sus padres empezaron a adentrarse en la medicina natural. Los tests sanguíneos de Eleonora establecieron una intolerancia total a la caseína y al gluten. Además, sus neurotransmisores revelaron los aspectos autistas. Una enzima responsable de reciclar los ácidos grasos para el cerebro estaba en nivel muy bajo (la delta-6 desaturasa). Los alimentos incriminados fueron inmediatamente suprimidos y le dieron los complementos de vitaminas y minerales que le faltaban, particularmente los omega 3 y 6 en gran cantidad. La tos cesó rápidamente.
La mamá de Eleonora no se contentó sólo de un régimen draconiano, la estimulaba sin cesar. Esta estimulación pasaba principalmente por el afecto. Por ejemplo, para aprender a contar, cantaba. Afortunadamente, Eleonora no paraba de aprender y trabajaba todos los días durante horas. Había una gran complicidad entre ellas. Esta enfermedad las a unido, sin duda porque la mamá mostraba a su hija siempre mucha paciencia y amor, y esto le ha dado mucha confianza. En la escuela, Eleonor tuvo la suerte de tener profesores entregados. Por ejemplo, la profesora cogía la mano de Eleonora para ayudarla a escribir y leer. Debía estar continuamente estimulada para avanzar y requería mucha paciencia, ya que Eleonora era muy lenta y al menor despiste ella partía a su mundo.
Fue a partir del tercer año de primaria que Eleonor manifestó un interés por sus camaradas pero no conseguía a llegar al nivel requerido por su clase. Los médicos decían que para progresar, Eleonor necesitaba un medio motivador como la escuela pública. Situada en un medio protegido, ella habría regresionado. Desafortunadamente la escuela pública ya no la podía atender.
Continuó su escolaridad en una escuela privada donde los efectivos eran reducidos. El programa era exactamente el mismo que en los establecimientos públicos y los niños podían seguir los cursos a su ritmo. Eleonora tenía entonces diez años. Podía correr, ir, venir y vivir como los otros niños. Los gestos caóticos se habían olvidado. Cuando era interrogada sus respuestas eran cada vez más coherentes. A la edad de 12 años podía ser autónoma. Comenzaba su clase de sexto, por tanto sólo un año de retraso.
Los progresos eran visibles en todas las materias. Respecto las disciplinas artísticas como el canto, progresaba enormemente gracias a cursos privados dados por una cantante. En cuanto a la lectura, podía leer las obras para adultos. Era cada vez mejor en cálculo mental.
Su profesora actualmente declara: “En dos años, Eleonora cambió completamente. Cuando llegaba, trabajaba lentamente y no le gustaba que se rieran de ella. Ella se enfadaba. Pero ahora está muchísimo mejor. Intelectualmente va muy bien, necesita que la acepten como ella es. Ella está segura de si misma con los adultos, pero con los niños desagradables le cuesta más no enfadarse, pero está aprendiendo a guardar distancia poco a poco. A recuperado la alegría de vivir”.
¿En qué influye la vacuna del sarampión en esta historia?
Es un hecho controvertido, pero miles de padres han constatado los mismos síntomas que Eleonora después de haber vacunado a sus hijos del sarampión. De hecho, es el mercurio que se encuentra en la vacuna el origen del problema. Cabe precisar que ello no es la única causa del autismo.
En el artículo « Autisme, schizophrénie et hyperactivité- Phosphates dans l’alimentation : les enfants poussés au bord de la folie » Mondialisation.ca, 1 fevrier 2008 Word Press, traducido en este mismo blog, se dice: “los metales pesados, cuando se acumulan en el organismo, tienen en efecto una acción inhibidora sobre una clase de enzimas, las peptidasas, destinadas a la degradación completa de un conjunto de proteínas alimentarias procedentes del gluten y de la caseína”
Los investigadores Karl Reichelt en Noruega y Paul Shattock en Inglaterra argumentan que a una cierta categoría de niños autistas les falta una enzima que transforma los péptidos digeribles. Al no ser digeridos, pasan a la sangre y una vez llegan al cerebro lo afectan de la misma forma que las drogas alucinógenas. Esto lleva a desarreglar el comportamiento del niño y lo predispone a enfermedades como el autismo, la hiperactividad y ciertas esquizofrenias. Podríamos imaginar que el autismo regresivo proviene de una hipermeabilidad del intestino delgado que sería eventualmente provocado por la vacuna del sarampión.
Christian Andres, jefe del equipo en el seno del Inserm en el U619 (Dinámica y patología del desarrollo cerebral) en Tours, es como la mayoría de especialistas. Pone en cuestión el régimen diciendo « no hay ninguna prueba científica. Las familias se someten a un régimen sin gluten y sin caseína. Es muy apremiante, oneroso, y podría ser perjudicial para el niño, ya que la variedad y la calidad de la alimentación son extremadamente reducidas. » A estos temores, se añade el hecho que basándose exclusivamente en el régimen, se deja de lado el marco necesario para el desarrollo psicológico del niño autista.
Emmanuelle, la mamá de Eleonora, responde a este argumento: “ Visto que nuestra alimentación está tan modificada químicamente (metales pesados, pesticidas y abono de síntesis, OGM, colorantes, anti aglomerantes y conservantes), cambiar la alimentación ofreciendo alimentos más sanos y compensar las faltas por complementos alimentarios no puede aportar que una mejora en la salud. En todo caso, esta es mi experiencia. Además, los análisis de sangre de Eleonora han revelado que ella no tenía ninguna carencia.”
Sus deseos son que los investigadores se orienten hacia las causas relativas a la pared del intestino delgado en vez de focalizarse sobre el cerebro, particularmente en lo que concierne al autismo regresivo.
Ir al blog de la mamá de Eleonora para conocer más detalles de su testimonio.
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