Alimentación
El trigo y la falta de variedad en nuestras comidas
Lunes 1 Diciembre 2008 - 12:17
En nutrición es bien sabido que hace falta variedad, que debemos comer alimentos que nos aporten hidratos de carbono, proteínas, calcio, vitaminas, fibra, etc. Así, para aportar a nuestro cuerpo hidratos de carbono comemos cereales: pan, pasta, pizzas, galletas, … ¿Pero os habéis parado a reflexionar de que todo ello está basado en el mismo cereal: el trigo?
Cuando hablamos de variedad en la alimentación, también se trata de variar dentro del mismo grupo, pero resulta que el alimento que es la base de la pirámide, por tanto, el que debemos tomar más cantidad, que son los cereales, sólo comemos de un solo tipo. En cambio, si que tomamos diferentes tipos de frutas y verduras, o de carnes y pescados.
En España solemos desayunar cereales o galletas o bollería: trigo, sólo en el caso de los cereales a veces son de maíz. A media mañana un bocadillo: trigo. Almorzamos o cenamos pasta o pizza, y además solemos acompañarlo con pan. Sólo algunas veces por semana tomamos arroz o legumbres. Y para merendar otra vez trigo: galletas, barritas de cereales, bollería… Escasamente comemos arroz o algún derivado del maíz, y poquísima gente conoce incluso la existencia de otros cereales o se plantea comerlos: la cebada, el centeno, la avena, el trigo sarraceno o alforfón, la espelta, el mijo, por ya no hablar de la soja, la quinoa y el amaranto. Además, la mayoría de los productos se elaboran con harina de trigo refinada en vez de ser integral.
En los países latinos la alimentación está basada en exceso sobre el trigo. En Francia la tradicional baguette y el croissant, en Italia la pasta y la pizza y en España todo ello. Y cada vez va en aumento, también debido a la influencia de las industrias de alimentos manufacturados, como Nestlé, que cada vez diseñan productos más ricos para el paladar basados en estos dos productos, y nos convencen con su publicidad que “las galletas son ricas en cereales”, o que “la leche es rica en calcio”, cuando resulta que de “cereales” no hay más que uno, el trigo, y que la leche produce muchísimas intolerancias, sobretodo en niños. Un 44% de niños menores de 5 años son alérgicos a la leche, siendo la alergia alimentaria más importante. Lo único que hacen es añadir vitaminas, bacteriófilos, minerales y fibra artificiales a estos productos para hacerlos más comerciales, cuando resulta que por ejemplo, el calcio que no es natural no es asimilable. De esta forma, creemos que con una barra de cereales ya tenemos suficiente fibra, vitaminas, carbohidratos y calcio para todo el día, cuando es la verdura y los cereales integrales la fuente natural de fibra, y creemos que ya estamos inmunizados contra las enfermedades tomando un yogurt enriquecido con bífidus, cuando son las vitaminas de las frutas las que nos van a hacer más fuertes contra los resfriados o la gripe. Y lo que no nos dicen es que añaden una gran cantidad de azúcar en estos productos, que es perjudicial para los dientes, y que provocan que una hora después volvamos a tener hambre ya que el cuerpo nos pide más azúcar.
Todos los naturópatas y terapeutas de medicinas alternativas dicen que la leche no es buena para la salud. La naturópata de nutrición ortomolecular Cala H. Cervera dice en su blog Todoterapias.com : “la leche pone el sistema inmunitario en estado de alerta, lo cual puede causar inflamación crónica, alergias y, con el tiempo, debilitar dicho sistema…los productos lácteos producen mucha mucosidad en el organismo taponando el sistema linfático (el que nos ayuda a desintoxicarnos), bloqueando la absorción intestinal y congestionando el sistema respiratorio.”
En cuanto al trigo, el problema principal es que lo consumimos refinado. Michael Pollan, en su libro "In defense of food" ("En defensa de la comida") explica: "Los beneficios de los cereales integrales se explicarían por su riqueza en nutrientes: fibras del salvado, el ácido fólico y otras vitaminas del grupo B en el germen, así como antioxidantees y sales minerales... pero ninguno de estos nutrientes explica, por si solo, las virtudes de los cereales integrales... Un alimento completo es más que la suma de nutrientes que lo componen " Es decir, si tomamos la harina blanca, la enriquecemos en todos los otros nutrientes que tiene un ceral integral: fibra, ácido fólico, vitaminas B, etc, no obtendremos los mismos beneficios que el trigo integral. Así que aunque la industria alimentaria insista en sintetizar productos que se parezcan a los naturales, nunca van a obtener los mismos beneficios que el original natural.
Algunos naturópatas incluso recomiendan eliminar totalmente el trigo de nuestra dieta, ya que se trata de un cereal mutado moderno al que nuestro cuerpo no está adaptado y no es digerido correctamente por nuestro organismo, produciendo toxinas que se acumulan en diferentes sitios del cuerpo. Cala H. Cervera dice : “Este cereal es un gran irritante del sistema digestivo, ya que es muy alto en gliadina, una proteína que forma parte del gluten. Su consumo, de vez en cuando, no presenta problemas. Sin embargo, en grandes cantidades o continuamente puede erosionar la vellosidad intestinal produciendo mal absorción, dolor, inflamación, diarrea y/o estreñimiento y un sinfín de síntomas intestinales y sistémicos.”
En el libro “Et si c’était le gluten?” (¿Y si fuera el gluten ?) de Phillippe Barraqué comenta: “Muchas personas dicen que son sensibles al gluten y suprimen de su alimentación el pan, los cereales, etc. Entonces sienten una mejora sobretodo a nivel digestivo. Esto se explica por el hecho que una alimentación poco variada, repetitiva, crea no sólo un fenómeno de dependencia alimentaria sino también estresa poco a poco nuestro organismo, debilitando el sistema inmunitario y provocando reacciones contra los alimentos incriminados. Si comes mucho pan, cereales, etc., un día el cuerpo dirá ‘stop’”.
La variedad no está en comer diferentes tipos de pasta: macarrones, espaguetis, pizza, lasaña, canelones, pan de diferentes clases, pizza, etc. Está en comer diferentes cereales. Os animo a comprar en las tiendas de comida biológica; podréis encontrar pasta de diferentes cereales y productos a base de soja. En Internet encontraréis infinidad de sites con recetas con múltiples cereales, podéis buscar "sin gluten" por ejemplo o en recetas vegetarianas. Os recomiendo unas cuantas aquí.
¡No hace falta ser un vegetariano para comer soja, mijo o espelta! ¡Ni tampoco ser celíaco (alérgico al gluten) para utilizar la harina de arroz, de maiz o de garbanzo! ¡Es bueno para la salud de todos!
Foto de Meg Forbes
En España solemos desayunar cereales o galletas o bollería: trigo, sólo en el caso de los cereales a veces son de maíz. A media mañana un bocadillo: trigo. Almorzamos o cenamos pasta o pizza, y además solemos acompañarlo con pan. Sólo algunas veces por semana tomamos arroz o legumbres. Y para merendar otra vez trigo: galletas, barritas de cereales, bollería… Escasamente comemos arroz o algún derivado del maíz, y poquísima gente conoce incluso la existencia de otros cereales o se plantea comerlos: la cebada, el centeno, la avena, el trigo sarraceno o alforfón, la espelta, el mijo, por ya no hablar de la soja, la quinoa y el amaranto. Además, la mayoría de los productos se elaboran con harina de trigo refinada en vez de ser integral.
En los países latinos la alimentación está basada en exceso sobre el trigo. En Francia la tradicional baguette y el croissant, en Italia la pasta y la pizza y en España todo ello. Y cada vez va en aumento, también debido a la influencia de las industrias de alimentos manufacturados, como Nestlé, que cada vez diseñan productos más ricos para el paladar basados en estos dos productos, y nos convencen con su publicidad que “las galletas son ricas en cereales”, o que “la leche es rica en calcio”, cuando resulta que de “cereales” no hay más que uno, el trigo, y que la leche produce muchísimas intolerancias, sobretodo en niños. Un 44% de niños menores de 5 años son alérgicos a la leche, siendo la alergia alimentaria más importante. Lo único que hacen es añadir vitaminas, bacteriófilos, minerales y fibra artificiales a estos productos para hacerlos más comerciales, cuando resulta que por ejemplo, el calcio que no es natural no es asimilable. De esta forma, creemos que con una barra de cereales ya tenemos suficiente fibra, vitaminas, carbohidratos y calcio para todo el día, cuando es la verdura y los cereales integrales la fuente natural de fibra, y creemos que ya estamos inmunizados contra las enfermedades tomando un yogurt enriquecido con bífidus, cuando son las vitaminas de las frutas las que nos van a hacer más fuertes contra los resfriados o la gripe. Y lo que no nos dicen es que añaden una gran cantidad de azúcar en estos productos, que es perjudicial para los dientes, y que provocan que una hora después volvamos a tener hambre ya que el cuerpo nos pide más azúcar.
Todos los naturópatas y terapeutas de medicinas alternativas dicen que la leche no es buena para la salud. La naturópata de nutrición ortomolecular Cala H. Cervera dice en su blog Todoterapias.com : “la leche pone el sistema inmunitario en estado de alerta, lo cual puede causar inflamación crónica, alergias y, con el tiempo, debilitar dicho sistema…los productos lácteos producen mucha mucosidad en el organismo taponando el sistema linfático (el que nos ayuda a desintoxicarnos), bloqueando la absorción intestinal y congestionando el sistema respiratorio.”
En cuanto al trigo, el problema principal es que lo consumimos refinado. Michael Pollan, en su libro "In defense of food" ("En defensa de la comida") explica: "Los beneficios de los cereales integrales se explicarían por su riqueza en nutrientes: fibras del salvado, el ácido fólico y otras vitaminas del grupo B en el germen, así como antioxidantees y sales minerales... pero ninguno de estos nutrientes explica, por si solo, las virtudes de los cereales integrales... Un alimento completo es más que la suma de nutrientes que lo componen " Es decir, si tomamos la harina blanca, la enriquecemos en todos los otros nutrientes que tiene un ceral integral: fibra, ácido fólico, vitaminas B, etc, no obtendremos los mismos beneficios que el trigo integral. Así que aunque la industria alimentaria insista en sintetizar productos que se parezcan a los naturales, nunca van a obtener los mismos beneficios que el original natural.
Algunos naturópatas incluso recomiendan eliminar totalmente el trigo de nuestra dieta, ya que se trata de un cereal mutado moderno al que nuestro cuerpo no está adaptado y no es digerido correctamente por nuestro organismo, produciendo toxinas que se acumulan en diferentes sitios del cuerpo. Cala H. Cervera dice : “Este cereal es un gran irritante del sistema digestivo, ya que es muy alto en gliadina, una proteína que forma parte del gluten. Su consumo, de vez en cuando, no presenta problemas. Sin embargo, en grandes cantidades o continuamente puede erosionar la vellosidad intestinal produciendo mal absorción, dolor, inflamación, diarrea y/o estreñimiento y un sinfín de síntomas intestinales y sistémicos.”
En el libro “Et si c’était le gluten?” (¿Y si fuera el gluten ?) de Phillippe Barraqué comenta: “Muchas personas dicen que son sensibles al gluten y suprimen de su alimentación el pan, los cereales, etc. Entonces sienten una mejora sobretodo a nivel digestivo. Esto se explica por el hecho que una alimentación poco variada, repetitiva, crea no sólo un fenómeno de dependencia alimentaria sino también estresa poco a poco nuestro organismo, debilitando el sistema inmunitario y provocando reacciones contra los alimentos incriminados. Si comes mucho pan, cereales, etc., un día el cuerpo dirá ‘stop’”.
La variedad no está en comer diferentes tipos de pasta: macarrones, espaguetis, pizza, lasaña, canelones, pan de diferentes clases, pizza, etc. Está en comer diferentes cereales. Os animo a comprar en las tiendas de comida biológica; podréis encontrar pasta de diferentes cereales y productos a base de soja. En Internet encontraréis infinidad de sites con recetas con múltiples cereales, podéis buscar "sin gluten" por ejemplo o en recetas vegetarianas. Os recomiendo unas cuantas aquí.
¡No hace falta ser un vegetariano para comer soja, mijo o espelta! ¡Ni tampoco ser celíaco (alérgico al gluten) para utilizar la harina de arroz, de maiz o de garbanzo! ¡Es bueno para la salud de todos!
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