Salud
Nuevo testimonio de rinitis solucionada con dieta sin gluten, sin lácteos y sin azúcar
Viernes 25 Junio 2010 - 22:56Ileana es madre de familia de tres niños afectados de alergia (rinitis). Cuando leyó mi artículo sobre el efecto del azúcar sobre la fiebre de heno me envió un comentario para corroborar que en su caso el efecto del azúcar sobre sus alergias era el mismo. Siguen una dieta libre de azúcar, sin gluten y sin caseína.
Ileana tiene un blog de recetas de cocina sin gluten y explicaciones médicas del por qué esta dieta es recomendable para los que padecen alergia: http://www.tresbuenasrazones.blogspot.com/. Leer más...
En el blog se presenta de esta forma:
“Somos una familia mexicana común, que tiene una dieta poco común, yo la llamo la DIETA SIN: sin gluten, si caseína, sin azúcar, sin levaduras, sin aditivos; debido a disbiosis, a alergias respiratorias y alimenticias y un poco también a convicciones propias...Aquí compartiremos nuestras experiencias y daremos información científica relevante sobre estos temas y otros referentes a la salud y crianza de los hijos...¡Bienvenido!”
Ileana me comenta respecto a su experiencia de comer sin azúcar:
“Con mis hijos pasó algo increible. Fuimos aun restaurante, cosa que no hacíamos desde hacía 6 semanas. Les pedí de postre un plátano sólo con la salsa de fresa, sin crema, pero claro, la salsa llevaba un poco de azúcar. Pues bien, el resultado: esa noche todos con mocos, mi niña mayor con tos fuerte y mucha flema.
Al cabo de cuatro días de nuevo con la dieta súper cerrada, se acabaron los mocos. Así que por eso me llamó tanto la atención que tu hayas notada una exacerbación de los síntomas con el azúcar...”
“Con la dieta SIN los resultados hasta ahora han sido sorprendentes. Mi esposo no lo nota tanto en él porque no es alérgico, ¡así que no sabe lo milagroso que puede ser respirar por las dos fosas nasales después de años de no hacerlo! Pero dice sentirse mejor de la parte digestiva. En los niños el cambio es notorio, sobre todo en los pequeños. Muy muy poco moco, la bebé dejó atrás los ruidos feos de sus bronquios y el pequeño, que tenía un semblante bastante gris y poco pelo, de pronto le ha salido mucho, le brilla, es otro!”
El sentido de la observación yo creo que es una de las capacidades más importantes a agudizar cuando se es madre. Por desgracia, nuestra fe ciega en los médicos anula este sentido, pero es posible despertarlo en cualquier momento. Yo lo hice cuando mi hija mayor tenía ya 8 años, cuando empecé con las medicinas alternativas, pero Ileana lo hizo desde que sus hijos nacieron. Y así fue cómo descubrió que sus hijos no toleraban ni el gluten ni la leche. No necesitó ningún test de intolerancia o alergia, la simple observación de los síntomas era suficiente. Así explica Ileana su experiencia:
“Con el niño fue así de simple. Mira, en México la enfermedad celíaca no es algo muy conocido (aunque cada vez más común escuchar de alguien que la padece), así que ni lo sospechaba como tal; pero desde que empecé a introducirle las sopas de pasta (caldillo con tomate, verduras, etc. y un poquito de pasta, fideo por ejemplo, muy común en México dársela a los bebés) y los panecitos duros para mordisquear por aquello de la dentición, empecé a ver que la cosa no iba bien. No tuve en el momento mucha claridad con respecto a asociar los síntomas con el trigo, pero tuve una "corazonada" de que nomás no le caían bien. Le daba diarrea, se le distendía el abdomen, etc. Más adelante con la introducción de la leche, además de los síntomas digestivos, le salía una dermatitis horrible en la espalda. Y yo juraba que era por la leche, pero cuando quité la leche no se quitaron las ronchas así que me confundía.
Fue un largo camino, hasta que empecé a sospechar no sólo de una intolerancia gástrica sino una verdadera alergia (mediada por lo que sea, IgG o IgE), o algo realmente "importante". Empecé a investigar y di con la enfermedad celíaca. Lo que me confundía era que es hereditaria y en mi familia y en la de mi esposo nadie está diagnosticado. Pero entonces empecé a pensar...¡y quizá a alucinar! ¿y si yo soy celiaca?? tú miras mis fotos de niñita y era un palito con una bola en la panza. Mi madre me dice que siempre tuve problemas digestivos, desde muy bebé, y yo recuerdo que siempre estaba enferma del estómago. Hasta antes de la dieta padecía mucho, colitis, gastritis y todas esas monadas.
Mi hijo la misma cosa. De ser un bebé súper sano, pasó a ser un bebé (de 12 meses) flaco, ojeroso, con caries, desnutrido vamos, bastante mal. Los doctores no me decían nada y yo estaba desesperada. Así que inicié mi búsqueda personal y ya sabes, que quien busca encuentra. Me topé con una mujer cuyo hijo tiene alergia al gluten y a la caseína y me recomendó a su médico. El alergólogo que vemos ahora. Sin embargo aún antes de encontrarlo, yo estaba segura que mi hijo, para mejorar, debía dejar el gluten y a caseína.
Así de pequeñito, mi niño pasó de tener diarreas a ser estreñido, a quejarse todo el tiempo "lele paza" (duele panza). Todos los días, era empezar a comer y la cantaleta de lele paza. Diario. Súper irritable, dejaba de hacer caca tres o cuatro días. Fatal. Yo me ponía a llorar con él. Todo el mundo me decía que era algo emocional, por el nacimiento de su hermanita…quizá algo tuvo que ver, pero en el fondo yo sabía que su “problema” tenía un origen más fisiológico que psicológico.
Desde que iniciamos la dieta no ha habido un día de “lele panza”. Hace caca casi diario y sin molestia. Tiene mucho menos moco, vaya su alergia a ácaros y humedad y todo no se le quita por completo, pero los síntomas han mejorado abismalmente.”
“Somos una familia mexicana común, que tiene una dieta poco común, yo la llamo la DIETA SIN: sin gluten, si caseína, sin azúcar, sin levaduras, sin aditivos; debido a disbiosis, a alergias respiratorias y alimenticias y un poco también a convicciones propias...Aquí compartiremos nuestras experiencias y daremos información científica relevante sobre estos temas y otros referentes a la salud y crianza de los hijos...¡Bienvenido!”
Ileana me comenta respecto a su experiencia de comer sin azúcar:
“Con mis hijos pasó algo increible. Fuimos aun restaurante, cosa que no hacíamos desde hacía 6 semanas. Les pedí de postre un plátano sólo con la salsa de fresa, sin crema, pero claro, la salsa llevaba un poco de azúcar. Pues bien, el resultado: esa noche todos con mocos, mi niña mayor con tos fuerte y mucha flema.
Al cabo de cuatro días de nuevo con la dieta súper cerrada, se acabaron los mocos. Así que por eso me llamó tanto la atención que tu hayas notada una exacerbación de los síntomas con el azúcar...”
“Con la dieta SIN los resultados hasta ahora han sido sorprendentes. Mi esposo no lo nota tanto en él porque no es alérgico, ¡así que no sabe lo milagroso que puede ser respirar por las dos fosas nasales después de años de no hacerlo! Pero dice sentirse mejor de la parte digestiva. En los niños el cambio es notorio, sobre todo en los pequeños. Muy muy poco moco, la bebé dejó atrás los ruidos feos de sus bronquios y el pequeño, que tenía un semblante bastante gris y poco pelo, de pronto le ha salido mucho, le brilla, es otro!”
El sentido de la observación yo creo que es una de las capacidades más importantes a agudizar cuando se es madre. Por desgracia, nuestra fe ciega en los médicos anula este sentido, pero es posible despertarlo en cualquier momento. Yo lo hice cuando mi hija mayor tenía ya 8 años, cuando empecé con las medicinas alternativas, pero Ileana lo hizo desde que sus hijos nacieron. Y así fue cómo descubrió que sus hijos no toleraban ni el gluten ni la leche. No necesitó ningún test de intolerancia o alergia, la simple observación de los síntomas era suficiente. Así explica Ileana su experiencia:
“Con el niño fue así de simple. Mira, en México la enfermedad celíaca no es algo muy conocido (aunque cada vez más común escuchar de alguien que la padece), así que ni lo sospechaba como tal; pero desde que empecé a introducirle las sopas de pasta (caldillo con tomate, verduras, etc. y un poquito de pasta, fideo por ejemplo, muy común en México dársela a los bebés) y los panecitos duros para mordisquear por aquello de la dentición, empecé a ver que la cosa no iba bien. No tuve en el momento mucha claridad con respecto a asociar los síntomas con el trigo, pero tuve una "corazonada" de que nomás no le caían bien. Le daba diarrea, se le distendía el abdomen, etc. Más adelante con la introducción de la leche, además de los síntomas digestivos, le salía una dermatitis horrible en la espalda. Y yo juraba que era por la leche, pero cuando quité la leche no se quitaron las ronchas así que me confundía.
Fue un largo camino, hasta que empecé a sospechar no sólo de una intolerancia gástrica sino una verdadera alergia (mediada por lo que sea, IgG o IgE), o algo realmente "importante". Empecé a investigar y di con la enfermedad celíaca. Lo que me confundía era que es hereditaria y en mi familia y en la de mi esposo nadie está diagnosticado. Pero entonces empecé a pensar...¡y quizá a alucinar! ¿y si yo soy celiaca?? tú miras mis fotos de niñita y era un palito con una bola en la panza. Mi madre me dice que siempre tuve problemas digestivos, desde muy bebé, y yo recuerdo que siempre estaba enferma del estómago. Hasta antes de la dieta padecía mucho, colitis, gastritis y todas esas monadas.
Mi hijo la misma cosa. De ser un bebé súper sano, pasó a ser un bebé (de 12 meses) flaco, ojeroso, con caries, desnutrido vamos, bastante mal. Los doctores no me decían nada y yo estaba desesperada. Así que inicié mi búsqueda personal y ya sabes, que quien busca encuentra. Me topé con una mujer cuyo hijo tiene alergia al gluten y a la caseína y me recomendó a su médico. El alergólogo que vemos ahora. Sin embargo aún antes de encontrarlo, yo estaba segura que mi hijo, para mejorar, debía dejar el gluten y a caseína.
Así de pequeñito, mi niño pasó de tener diarreas a ser estreñido, a quejarse todo el tiempo "lele paza" (duele panza). Todos los días, era empezar a comer y la cantaleta de lele paza. Diario. Súper irritable, dejaba de hacer caca tres o cuatro días. Fatal. Yo me ponía a llorar con él. Todo el mundo me decía que era algo emocional, por el nacimiento de su hermanita…quizá algo tuvo que ver, pero en el fondo yo sabía que su “problema” tenía un origen más fisiológico que psicológico.
Desde que iniciamos la dieta no ha habido un día de “lele panza”. Hace caca casi diario y sin molestia. Tiene mucho menos moco, vaya su alergia a ácaros y humedad y todo no se le quita por completo, pero los síntomas han mejorado abismalmente.”
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