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Salud

El calvario para hacer ganar peso a mi hija celíaca

Miércoles 4 Agosto 2010 - 22:19


Mi hija fue diagnosticada con la enfermedad celíaca cuando tenía 8 años, tal y como ya explicaba en un artículo anterior.

Ahora ya tiene 10 años y se encuentra perfectamente, pero los dos últimos años no han sido nada fáciles. Uno cree que cuando se empieza la dieta sin gluten después de haber sido diagnosticada la enfermedad celíaca, todos los problemas de salud van a resolverse, pero no fue así en nuestro caso.

Mi hija continuaba sin ganar peso ni crecer todavía casi un año después de empezar el régimen. Esta es la historia de cómo pasamos estos dos años y cómo al final consiguió recuperarse.

Foto de Fimb

Cuando mi hija fue diagnosticada, uno de los síntomas que padecía era la pérdida de peso, que había llegado a ser de 2 kilos en medio año. A partir de entonces, mi obsesión para que recuperara su peso normal fue enorme, como toda madre cuando su hija desnuda parece una niña del tercer mundo (21 kilos con 8 años), y su debilidad, tanto física como psicológicamente, es extrema.

Pero todos mis esfuerzos para que aumentara de peso eran en vano. Evitando que comiera “porquerías” sino cosas sanas en abundancia, me topé con los problemas de un cambio por completo de la mayoría de los productos que mi hija consumía: la pasta, el pan, las galletas, los cereales, las salsas, etc, todo tenía un gusto diferente al que mi hija no estaba acostumbrada. El rechazo por la mayoría de éstos se hizo notar, por la parte de una niña que a causa de sus dolores intestinales, por su carácter, o por lo que fuese, se había vuelto extremadamente caprichosa con la comida. Así que continuaba perdiendo peso debido a que no le gustaba la nueva comida.

Desapunté a mi hija del comedor escolar, ya que la comida sin gluten que daban, a parte de ser completamente desequilibrada nutricionalmente y sin variedad alguna (comía los mismos espaguetis tres días seguidos), tampoco no le gustaba. Así que tuve que ponerme en la cocina y pasar horas cocinando todas las comidas: hacer pan, galletas, pasteles para cuando era invitada a una fiesta de cumpleaños, además de la comida habitual. Pasé de ser una madre que odiaba la cocina a encontrarle el gusto a hacer diferentes recetas que agradaran cada vez más.

Así que mi hija se llevaba cada día su comida de casa y se la comía en el colegio, junto con otros niños que también hacen picnic. También tuve que hacer frente al problema de la falta de tiempo para comer. Mi hija, además de caprichosa, era lentísima comiendo, y no le daba tiempo a acabar su comida. Y para colmo, al año escolar siguiente, la ampliación del número de plazas en el colegio sin una adecuada previsión del el comedor, hizo que tuvieran que hacer más turnos, con una reducción del número de plazas. Así que todavía en diciembre del 2009, casi un año después, todavía seguía con el mismo peso, después de haber perdido el kilito y medio que había ganado en verano.

Después de las continuas quejas por parte de los padres, el colegio acaba ampliando el comedor, y después de las vacaciones de Navidad el tiempo para comer volvió a ser el justito para que mi hija pudiera acabar, con prisas, su comida.

A partir de entonces su peso se vuelve oscilante. Mi obsesión por su peso era extrema, la pesaba prácticamente cada semana, como un bebé, y tan pronto ganaba medio kilo como lo perdía.

Un análisis de sangre mostró que, curiosamente, su estado un año después era peor que cuando fue diagnosticada: menos hierro, menos glóbulos rojos y blancos, etc, aún y haciendo la dieta sin gluten, y aunque la tasa de anticuerpos para el gluten había descendido hasta valores dentro de la norma. Su crecimiento había sido nulo durante ese año. Su pediatra, especialista gastroenterólogo, no le da excesiva importancia, y me sugiere acudir a un especialista endocrinólogo para tomar hormonas del crecimiento. Esa idea me parece una aberración, hacer tomar hormonas a una niña de 9 años! Así que decidí acudir a un nuevo médico, un médico también naturópata, para averiguar si había alguna otra intolerancia alimentaria.

El análisis de intolerancias alimentarias “Test citotóxico” (mide la cantidad de glóbulos blancos que explosionan cuando entran en contacto con diferentes substancias alimentarias) da como resultado una intolernacia al maíz y la leche principalmente. Así que de nuevo volví a cambiar las marcas de los productos por unos nuevos que utilizaran sólo la harina de arroz como base. El médico-naturópata le receta también numerosos complementos: vitaminas, proteínas, minerales y ácidos grasos, además de probióticos.

Llega el final del curso escolar y en el verano gana peso rápidamente. Cuando vuelve a empezar el colegio, el aumento sigue aunque más lentamente, ahora ya sin oscilaciones.

Mi hija tiene ahora 10 años, ha aumentado 7 kilos y medio en los dos años y medio que han pasado desde que fue diagnosticada. Su aspecto físico ya es el de una niña “normal”, más bien delgadita y bajita, y se encuentra mucho más fuerte física y psicológicamente. Ahora ya no necesito pesarla tan a menudo, ya estamos fuera del “peligro”.

Me gustaría que las madres que se encuentren en este momento en la situación en que yo me encontré después del diagnóstico de mi hija no se preocupen excesivamente con el peso como yo hice.

Parece ser que el intestino tarda un año en recuperarse, ésto ya lo dicen los médicos cuando te dan la mala noticia del diagnóstico, pero lo que no te cuentan es que tu hijo va a continuar empeorando su estado de salud todavía casi durante un año. Los dolores intestinales desaparecen a las pocas semanas, al igual que las diarreas y el estreñimiento, pero no la pérdida de peso, la debilidad, el mal humor, etc.

Yo les recomiendo que acudan a un naturópata para conocer si además existe alguna otra intolerancia a la que los médicos convencionales no dan importancia, y suplementar la alimentación con complementos alimenticios naturales.

¿Y vosotros, cuál fue vuestra experiencia con el peso de vuestro hijo celíaco?

Mucho ánimo a las madres de niños celíacos. Los primeros años son duros, ¡pero al final se consigue llegar a la “normalidad”!



Mas sobre el tema: celiaquia , gluten , peso , crecimiento , intolerancias , testimonios
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