Alimentación
Comida genéticamente modificada y nuestros niños
Viernes 13 Agosto 2010 - 10:04Frambuesas que crecen de semillas inyectadas con ADN procedente de pescado del ártico para hacerlas más resistentes al hielo. Semillas bombeadas con genes suicidas para que la cosecha sea infértil y así las corporaciones puedan aprovecharse de su patente y los agricultores sean totalmente dependientes de ellos. Arroz inyectado con características que la hacen más nutritiva para que las partes del mundo donde hay deficiencias vitamínicas tengan una fuente de vitaminas. Trigo inyectado con bacterias para hacer el grano resistente a los pesticidas e insecticidas. Vacas inyectadas con hormonas para hacerlas más productivas.
La existencia de estos organismos genéticamente modificados (OGM o transgénicos) hacen que Sarah Rogan, madre de tres hijos, esté visiblemente afectada y preocupada por el mero hecho de que sus hijos coman en el comedor escolar, sea pizza o alubias. Pero, ¿conoce la gente en general qué son los transgénicos, si se encuentran en su comida o si son seguros para su salud?
Leer más...
“Nunca, nunca jamás”, dice Sarah agarrando la asa de su carrito de la compra. Pero la mayoría de nosotros comemos alimentos con OGMs cada día, lo sepamos o no. Desde el desayuno con cereales hasta la leche, la carne o los refrescos, los transgénicos se encuentran en el 60% a 70% de nuestra alimentación, y Sarah es sólo una de entre 10 personas en Long Island, New York, que conoce lo que son.
“¿OGM? No tengo ni idea”, dice Ted Cinelli, padre de dos hijos. “Todo va a matarte algún día. Si hiciéramos caso de todos los avisos sobre lo que comemos nos moriríamos de hambre”
Pero Sarah y Ted tienen algo en común. Sus hijos nacieron en la década de los 90, cuando los transgénicos entraron como ingredientes en el suministro de comida comercial. Sarah y Ted están criando la primera generación de “niños genéticamente modificados” y lo que les espera en su futuro es un misterio, una tragedia o nada por lo que preocuparse, dependiendo a quién se lo preguntes.
Han aparecido numerosos libros y documentales en la última década donde granjeros del “Corn Belt” en USA son ridiculizados por las grandes compañías, mientras las agencias gubernamentales, como la Federal Drug Administration (FDA) lo permiten, o también sobre cómo los niños empiezan la pubertad a una edad cada vez menor.
Los transgénicos entraron en el mercado estadounidense en 1996. La FDA los aprobó porque proceden de comida convencional y la comida convencional es considerada segura, por lo tanto, dijeron que eran “substancialmente equivalente”. Sin embargo, existen numerosos estudios respecto la seguridad de los transgénicos que no pueden ser obviados, tanto los que argumentan a favor como en contra. La American Academy of Environmental Medicine dice, “Numerosos estudios sobre animales indican serios riesgos asociados con la comida modificada genéticamente ... existe algo más que una casual asociación entre la comida transgénica y los efectos adversos sobre la salud, hay una causa-efecto. Los transgénicos son sospechosos de haber sido responsable de todo, desde el autismo y el cáncer a la diabetes y alergias”
Desde que en el estado de Nueva York no se requiere especificar en las etiquetas que un alimento contiene ingredientes OGM que éstos ya no aparecen nunca.
Los Estados Unidos son los mayores productores de cosechas modificadas genéticamente. Aunque los ingredientes transgénicos están en la mayoría de la comida corriente, sólo un 52% de la gente lo sabe y sólo un 26% creen haberla comido, según estadísticas de la Food Policy Institute at Rutgers’ Cook College.
¿Por qué hay tanto desconocimiento respecto los OGMs? Porque la FDA considera que los OGMs no difieren “de una forma substancial” de los no-OGMs, y por lo tanto, el gobierno ni tan sólo lo considera un tema a tratar.
En las escuelas, a pesar de las diferentes opiniones sobre los transgénicos, más y más escuelas en Long Island están intentando eliminar la comida procesada que es la mayor fuente de OGMs.
“Estamos muy interesados en eliminar la comida transgénica de la escuela”, dice Luisa Giugliano del Sea Cliff School Nutrition Committee. “Hay un camino difícil a recorrer. Creo que las escuelas se han acostumbrado a recibir esta gran cantidad de comida a precios tan asequibles tan cómodamente, y ahora es difícil de no depender de ella”.
El Commack School District ha eliminado la comida transgénica, incluyendo refrescos, de todas sus escuelas. “Es un esfuerzo enorme”, dice Brenda Lentsch, portavoz del Commack School District. “Es una política realmente intensiva para promover un estilo de vida y unos hábitos sanos”. Pero no es una transición fácil de hacer, especialmente para los districtos menos favorecidos económicamente.
“Están realmente limitados”, dice Wendy Mikkelsen de Huntington, fundador de MyHealthyThing, una compañía de máquinas expendedoras de snacks sanos libre de OGM. Suministra máquinas refrigeradas a las escuelas a lo largo de Long Island y ofrece alternativas orgánicas, frutas y verduras frescas. “Todo el mundo quiere comida más saludable para los niños, pero cuesta mucho dinero, y tienen que hacer equilibrios para suministrar comida más sana sin aumentar el precio”.
La escuela Waldorf School of Garden City tiene quizás el programa más intensivo de todos, pero no hizo falta canviar su menú tradicional en algo completamente nuevo. Los estudiantes cultivan sus propias verduras, que son utilizadas en las comidas escolares, desde que la escuela empieza. También obtienen productos de una granja en New Hampshire en la extensión de su campus. “Es algo tan vital en sus vidas”, dice Robert Ingenito, Director de Communicaciones del Waldorf School of Garden City. “Los niños ven de dónde procede la comida. No es solamente de la tienda de comestibles, son productos que proceden de una granja natural, y ellos forman parte del proceso”.
Mikkelsen dice que es el momento del cambio y las personas están empezando a investigar cosas por su cuenta y no dan por sentado ciertas asunciones sobre la comida que están comiendo.
“Está en nuestras manos investigar porque las grandes compañías no van a hacerlo por nosotros”, dice Mikkelsen. “No parece haber un consenso general sobre lo que significa saludable. Cada persona tiene una opinión diferente. Pero tiene que haber una razón para toda esta repentina epidemia de TDAH, autismo y diabetes, y cuanto más lees, mas te cuestionas sobre la alimentación y lo que el gobierno está haciendo para nuestra comida, para ayudar a que las leyes se ajusten a los intereses de los que hacen dinero. Es necesaria más información sobre todo esto y sobre quienes están dando esta información”
Y con tantas diferentes opiniones y tan poca información aceptada es todavía más díficil para el público tomar decisiones informadas sobre los OGMs cuando hay tanta información contradictoria sobre su seguridad. Opiniones al margen, estamos comiendo transgénicos cada día y cuáles son las consecuencias - o beneficios - sólo el tiempo lo dirá.
Fuente:
"GMOs in Food: Genetically Modified Food & Our Kids", LongIslandPress.com
Os recomiendo este video: http://mi-estrella-de-mar.blogspot.com/2010/03/el-mundo-segun-monsanto-transgenicos.html
“¿OGM? No tengo ni idea”, dice Ted Cinelli, padre de dos hijos. “Todo va a matarte algún día. Si hiciéramos caso de todos los avisos sobre lo que comemos nos moriríamos de hambre”
Pero Sarah y Ted tienen algo en común. Sus hijos nacieron en la década de los 90, cuando los transgénicos entraron como ingredientes en el suministro de comida comercial. Sarah y Ted están criando la primera generación de “niños genéticamente modificados” y lo que les espera en su futuro es un misterio, una tragedia o nada por lo que preocuparse, dependiendo a quién se lo preguntes.
Han aparecido numerosos libros y documentales en la última década donde granjeros del “Corn Belt” en USA son ridiculizados por las grandes compañías, mientras las agencias gubernamentales, como la Federal Drug Administration (FDA) lo permiten, o también sobre cómo los niños empiezan la pubertad a una edad cada vez menor.
Los transgénicos entraron en el mercado estadounidense en 1996. La FDA los aprobó porque proceden de comida convencional y la comida convencional es considerada segura, por lo tanto, dijeron que eran “substancialmente equivalente”. Sin embargo, existen numerosos estudios respecto la seguridad de los transgénicos que no pueden ser obviados, tanto los que argumentan a favor como en contra. La American Academy of Environmental Medicine dice, “Numerosos estudios sobre animales indican serios riesgos asociados con la comida modificada genéticamente ... existe algo más que una casual asociación entre la comida transgénica y los efectos adversos sobre la salud, hay una causa-efecto. Los transgénicos son sospechosos de haber sido responsable de todo, desde el autismo y el cáncer a la diabetes y alergias”
Desde que en el estado de Nueva York no se requiere especificar en las etiquetas que un alimento contiene ingredientes OGM que éstos ya no aparecen nunca.
Los Estados Unidos son los mayores productores de cosechas modificadas genéticamente. Aunque los ingredientes transgénicos están en la mayoría de la comida corriente, sólo un 52% de la gente lo sabe y sólo un 26% creen haberla comido, según estadísticas de la Food Policy Institute at Rutgers’ Cook College.
¿Por qué hay tanto desconocimiento respecto los OGMs? Porque la FDA considera que los OGMs no difieren “de una forma substancial” de los no-OGMs, y por lo tanto, el gobierno ni tan sólo lo considera un tema a tratar.
En las escuelas, a pesar de las diferentes opiniones sobre los transgénicos, más y más escuelas en Long Island están intentando eliminar la comida procesada que es la mayor fuente de OGMs.
“Estamos muy interesados en eliminar la comida transgénica de la escuela”, dice Luisa Giugliano del Sea Cliff School Nutrition Committee. “Hay un camino difícil a recorrer. Creo que las escuelas se han acostumbrado a recibir esta gran cantidad de comida a precios tan asequibles tan cómodamente, y ahora es difícil de no depender de ella”.
El Commack School District ha eliminado la comida transgénica, incluyendo refrescos, de todas sus escuelas. “Es un esfuerzo enorme”, dice Brenda Lentsch, portavoz del Commack School District. “Es una política realmente intensiva para promover un estilo de vida y unos hábitos sanos”. Pero no es una transición fácil de hacer, especialmente para los districtos menos favorecidos económicamente.
“Están realmente limitados”, dice Wendy Mikkelsen de Huntington, fundador de MyHealthyThing, una compañía de máquinas expendedoras de snacks sanos libre de OGM. Suministra máquinas refrigeradas a las escuelas a lo largo de Long Island y ofrece alternativas orgánicas, frutas y verduras frescas. “Todo el mundo quiere comida más saludable para los niños, pero cuesta mucho dinero, y tienen que hacer equilibrios para suministrar comida más sana sin aumentar el precio”.
La escuela Waldorf School of Garden City tiene quizás el programa más intensivo de todos, pero no hizo falta canviar su menú tradicional en algo completamente nuevo. Los estudiantes cultivan sus propias verduras, que son utilizadas en las comidas escolares, desde que la escuela empieza. También obtienen productos de una granja en New Hampshire en la extensión de su campus. “Es algo tan vital en sus vidas”, dice Robert Ingenito, Director de Communicaciones del Waldorf School of Garden City. “Los niños ven de dónde procede la comida. No es solamente de la tienda de comestibles, son productos que proceden de una granja natural, y ellos forman parte del proceso”.
Mikkelsen dice que es el momento del cambio y las personas están empezando a investigar cosas por su cuenta y no dan por sentado ciertas asunciones sobre la comida que están comiendo.
“Está en nuestras manos investigar porque las grandes compañías no van a hacerlo por nosotros”, dice Mikkelsen. “No parece haber un consenso general sobre lo que significa saludable. Cada persona tiene una opinión diferente. Pero tiene que haber una razón para toda esta repentina epidemia de TDAH, autismo y diabetes, y cuanto más lees, mas te cuestionas sobre la alimentación y lo que el gobierno está haciendo para nuestra comida, para ayudar a que las leyes se ajusten a los intereses de los que hacen dinero. Es necesaria más información sobre todo esto y sobre quienes están dando esta información”
Y con tantas diferentes opiniones y tan poca información aceptada es todavía más díficil para el público tomar decisiones informadas sobre los OGMs cuando hay tanta información contradictoria sobre su seguridad. Opiniones al margen, estamos comiendo transgénicos cada día y cuáles son las consecuencias - o beneficios - sólo el tiempo lo dirá.
Fuente:
"GMOs in Food: Genetically Modified Food & Our Kids", LongIslandPress.com
Os recomiendo este video: http://mi-estrella-de-mar.blogspot.com/2010/03/el-mundo-segun-monsanto-transgenicos.html
- Compartir...
-
-
-
-
-
-
-
-
Envíalo a un amigo
-
Más...
- | Escribe un comentario


