Salud
Intolerancias: métodos para determinarlas, tratarlas y experiencias personales
Monday 20 September 2010 - 20:27
Desde que a mi hija le detectaron la enfermedad celíaca, hace más de dos años, he intentando averiguar cuáles son las intolerancias alimentarias de mi familia y las mías. Cuando supe que las intolerancias están relacionadas con numerosísimas enfermedades, quise saber si mi rinitis alérgica a tan numerosas sustancias y mis fuertes problemas digestivos podían estar relacionados con mis intolerancias. También si además del gluten mi hija tenía intolerancia a otros alimentos, ya que su crecimiento no era normal aún y eliminando el gluten.Para determinarlas he intentado un gran número de terapias, todas ellas podrían considerarse alternativas, ya que la medicina convencional no acepta ninguna de ellas. Os explico las terapias que conozco, las que he probado y el resultado que me han dado. Leer artículo...
Foto de chotda
Habitualmente se considera una intolerancia alimentaria como la incapacidad para digerir un alimento. De esta forma, tenemos la intolerancia a la lactosa, cuando falta la enzima para digerirla, la lactasa. O intolerancia al gluten cuando falta la enzima para digerirlo, la transglutaminasa tisular, etc.
Otra forma de considerar una intolerancia es cuando nuestro cuerpo genera una exagerada cantidad de anticuerpos del tipo IgG frente a una cierta substancia, normalmente proteínas. En cambio, en una alergia, los anticuerpos que se disparan son los IgE o los IgA.
La medicina convencional acepta completamente las alergias y hay métodos muy bien definidos para identificarlas. Además, como el Dr. Mouton explica en su libro "Ecosystème intestinal et santé optimale : Nouvelle approche diagnostique et thérapeutique", la alergia es fácil de reconocer, ya que la reacción suele ser inmediata y de manifestaciones evidentes: picores o granos, choque anafiláctico, vómitos, diarrea, tos, rinitis, asma, pero siempre pocas horas después de la ingesta. Pero la intolerancia tiene una reacción lenta, se puede manifestar hasta tres días después y los transtornos suelen ser digestivos (gases, llagas, gastritis, diarrea, estreñimiento), respiratorios (tos, asma, bronquitis, sinusitis, rinitis, otitis) o incluso atacar otros tejidos, dando dolor en las articulaciones, vértigos, conjuntivitis, rampas musculares, cefaleas, irratibilidad, fatiga, etc.
El Dr. Mouton explica en su libro que la consecuencia más importante que deriva de una intolerancia es el “leaky gut” o transtorno de la permeabilidad intestinal, demostrado por los estudios de Kirjavainen, P.V. et al “New aspects of probiotics- a novel approach in the management of food allergy”. El aumento de la permeabilidad intestinal o “leaky gut” es una enfermedad en que se deteriora la pared intestinal y la absorción de alimentos no se produce correctamente y en cambio se dejan pasar a la sangre toxinas, antígenos, patógenos y alimentos parcialmente digeridos. Este hecho es el que provoca todas las enfermedades derivadas de la intolerancia. En el artículo que escribí sobre la intolerancia a la leche podéis encontrar más información al respecto.
La medicina convencional normalmente no acepta la existencia de las mismas, únicamente la intolerancia a la lactosa, y la celiaquía o intolerancia al gluten. Pero el método empleado para determinarlas no se basa en ningún caso en los anticuerpos IgG, sino en el caso de la lactosa las pruebas consisten en determinar si se tiene suficiente lactasa con una enteroscopía, con análisis de sangre o con la prueba de hidrógeno en el aliento, y para la celiaquía , se realiza la prueba de los anticuerpos anti-transglutaminasa (anti-tTG ) y la biopsia intestinal.
Así pues, puede suceder que los anticuerpos IgG para la caseína (proteina) de la leche, o para el gluten (proteína del trigo) tengan un valor desorbitado, pero en cambio, dar negativo para la prueba clásica de la intolerancia a la lactosa o al gluten. Éste es mi caso.
Terapias energéticas u holísticas
Ciertas teorías alternativas consideran que una intolerancia es simplemente un bloqueo energético del cuerpo respecto a un cierto alimento. En esta teoría se basan las terapias basadas en los meridianos energéticos del cuerpo, como la acupuntura, la acupresión, la quinesiología y quiropráctica, la EFT, etc. De este tipo de terapias, la que yo he probado ha sido la terapia NAET, la que parece ser especialmente diseñada para tratar alergias.
El método NAET utiliza la quinesiología para determinar las alergias e intolerancias y luego, con la quiropráctica, se pretende desbloquearlas. La quinesiología se basa en en que la fuerza del cuerpo disminuye cuando existe un bloqueo energético. Para ello se puede medir la fuerza en los brazos cuando el terapeuta hace fuerza en sentido contrario, por ejemplo. La quiropráctica consiste en realizar una ligera presión o masajes sobre ciertos puntos energéticos del cuerpo, con el fin de que la energía circule adecuadamente a través de los meridianos energéticos. Así pues, en la terapia NAET el terapeuta pide sostener en la mano el producto alergénico que se desea testear, y se mide si la fuerza en el otro brazo ha disminuido al aplicar cierta fuerza. En caso positivo, se realizan unos masajes a lo largo de la columna vertebral. Luego, se vuelve a testear la fuerza, y en caso de que se haya recuperado la fuerza normal se supone que se ha eliminado esa alergia/intolerancia. A continuación, se debe abstener de ingerir, entrar en contacto o respirar, dependiendo del tipo de alergia, el producto en cuestión durante 24 horas.
Mi experiencia con esta terapia fue que aunque la terapeuta afirmaba haber eliminado mis intolerancias alimentarias, que al empezar la terapia eran muy numerosas, y también mis alergias respiratorias, la verdad es que mi salud no mejoró de forma significativa, sólo en algunos casos mi alergia fue aliviada, como por ejemplo, el hecho de poder entrar en una panadería sin ponerme a estornudar. Pero continuaba con mis fuertes ataques en primavera, quizás incluso más fuertes. Respecto a mis problemas digestivos, continuaban siendo los mismos.
Otra terapia alternativa muy extendida es la Bioresonancia. La bioresonancia se basa en que todo en la materia viva produce corrientes eléctricas y emite ondas electromagnéticas propias. El aparato con el cual se aplica esta terapia, registra los campos fisiológicos y los campos interferentes producidos por las toxinas, y con esta información, proporciona al cuerpo las herramientas para eliminar las toxinas y para mejorar su autoregulación en una forma sutil y delicada.
En la primera sesión de bioresonancia me identificaron 7 intolerancias alimentarias y 5 alergias respiratorias, algunas de ellas diferentes a las que me identificaron con el NAET. A mi hija pequeña le encontraron una intolerancia al plátano, a la leche y al jarabe de glucosa. Curiosamente, mi hija tomaba plátano cada día, lo que seguramente le había producido la intolerancia. Así que dejó de tomarlo. Unos meses después pensé que ya se habría recuperado de la intolerancia y un día de fiesta tomó unos trozos de plátano, ¡y en la misma noche tenía dolor de barriga!
Respecto a mí, todavía me encuentro bajo tratamiento, pero por el momento puedo decir que a nivel digestivo mi estado a mejorado de forma impresionante, y el cambio sucedió al día siguiente de someterme a la sesión que trataba mi sistema digestivo. Por las demás alergias todavía no hemos terminado.
Análisis serológicos
Respecto a los métodos basados en análisis de sangre, tengo experiencia de dos diferentes.
Cuando mi hija mayor, que es celíaca, tenía problemas de crecimiento, fue visitada por el doctor Graemiger (Ginebra) médico partidario de las medicinas naturales que recomendó hacer un análisis citotóxico llamado cito-aliment-test. Entonces descubrió que era intolerante también al maíz, a la leche y algunos otros productos. En el cito-aliment-test el laboratorio pone los leucocitos del paciente en contacto con las sustancias alimentarias a ser testeadas, y se contempla la reacción en el microscopio.
Otro tipo de análisis de intolerancias es el de anticuerpos IgG, como el test ImuPro en Luxemburgo, o el A100 y A200 de los laboratorios Sabater, en Barcelona. La veracidad científica de estas pruebas todavía está en entredicho y la medicina convencional no los aprueba todavía. Todavía hay pocos estudios sobre este tema, pero los pocos que hay muestran que es una prueba fiable (Teuber, SS and C. Porch-Curren, “Unproved diagnostic and therapeutic approaches to food allergy and intolernace”). Pero muchos médicos y terapeutas, como por ejemplo los médicos de la medicina funcional, ya los utilizan.
A este test nos sometimos mi hija pequeña y yo, un año antes de hacer el test por Bioresonancia. En mi caso, el resultado fue positivo para 43 alimentos de los 200 probados, y también fue positivo para Cándidas. ¡Por fin entendí la razón de mis continuos problemas intestinales! Seguir el régimen evitando los 43 alimentos me resultó imposible, así que continuaron mis problemas intestinales, aunque bastante aliviados gracias a los probióticos que me recetó el doctor Corthay (Versoix, Ginebra), de medicina funcional.
El doctor Corthay tiene una aproximación muy interesante respecto a las alergias/intolerancias. Él cree que son debidas a una intoxicación por metales pesados que impiden el correcto funcionamiento de muchas de las enzimas que necesita nuestro cuerpo para, por ejemplo, digerir el gluten, o para transformar ciertos ácidos grasos o vitaminas. Para realizar la desintoxicación, él recomienda un medicamento llamado DMSA (ácido dimercaptosucínico) durante unos dos años como mínimo. Espero ver los resultados pasados estos dos años...
Cuando se realiza un test de intolerancias, sea el citotest o el de anticuerpos IgG, se recibe un informe que recomienda eliminar completamente de la alimentación los alimentos que han dado positivos por un período que depende de si la reacción fue muy fuerte o débil. Así se debe estar de un año a varios años sin tomar dicho alimento. El objetivo es desintoxicar el cuerpo y hace olvidar a los linfocitos la reacción a ése alimento.
Pero la mayor parte de las intolerancias no son permanentes. Después de un año o más sin tomarlos, pueden reintroducirse poco a poco en la alimentación, evitando consumirlas cotidianamente para evitar una nueva intolerancia. En cambio, cuando la intolerancia es a los productos lácticos o al gluten, éstos deben ser evitados de por vida.
Yo volví a hacer el test Imupro un año después del primero, y el resultado fue muy congruente. En general, los alimentos que había evitado completamente habían descendido o incluso desaparecido su intolerancia, mientras que habían aparecido otras de nuevas. En el nuevo test, resultó positivo para 76 alimentos. Todavía no conozco las causas por las que la cantidad de intolerancias va en aumento en mi caso.
Si comparo los distintos métodos, he comprobado que es cierto que todos los alimentos en los que el método de la Bioresonancia resulté intolerante me sientan mal, así como las alergias respiratorias, es cierto que me producen rinitis. En cambio, muchos de los alimentos que salieron positivos en el test de intolerancias por anticuerpos IgG no he notado que me provoquen ninguna reacción adversa, aunque ello no quiere decir que no me perjudiquen de alguna forma que yo no haya detectado.
También creo que la Bioresonancia da las intolerancias "activas" en ese momento. Es decir, los alimentos por los cuales el cuerpo se encuentra intoxicado en ese momento. Pero no tiene en cuenta la "memoria" o sensibilidad del cuerpo respecto a ciertos alimentos, en cambio, los IgG sí que tienen esta característica. Así por ejemplo, tanto mi hija menor como yo tenemos un valor altísimo de IgG para los huevos, y en cambio, la bioresonancia no salió positivo para huevos. La forma en que yo interpreto estos resultados es que podemos tomar momentáneamente una cierta cantidad de huevos, pero si tomamos demasiado, nuestro cuerpo se va a "intoxicar" o "saturar" muy rápidamente.
De todas formas, el hecho de no tener intolerancia a un cierto alimento no quiere decir que éste sea sano para una persona. Por ejemplo, a mi el chocolate me provoca inflamación de hígado, y sin embargo, en ninguna prueba de alergia o intolerancia se me ha sido detectado nunca.
Fuentes:
"Ecosystème intestinal et santé optimale : Nouvelle approche diagnostique et thérapeutique", Dr. Georges Mouton
"Allergie et intolérance alimentaire", cdn-geneve
"Food Allergies", ImuPro.com
"Test de intolerancia a los alimentos", Laboratorios Sabater
"Pruebas de tolerancia a la lactosa", MedlinePlus
"Celiaquía", MedlinePlus
Otra forma de considerar una intolerancia es cuando nuestro cuerpo genera una exagerada cantidad de anticuerpos del tipo IgG frente a una cierta substancia, normalmente proteínas. En cambio, en una alergia, los anticuerpos que se disparan son los IgE o los IgA.
La medicina convencional acepta completamente las alergias y hay métodos muy bien definidos para identificarlas. Además, como el Dr. Mouton explica en su libro "Ecosystème intestinal et santé optimale : Nouvelle approche diagnostique et thérapeutique", la alergia es fácil de reconocer, ya que la reacción suele ser inmediata y de manifestaciones evidentes: picores o granos, choque anafiláctico, vómitos, diarrea, tos, rinitis, asma, pero siempre pocas horas después de la ingesta. Pero la intolerancia tiene una reacción lenta, se puede manifestar hasta tres días después y los transtornos suelen ser digestivos (gases, llagas, gastritis, diarrea, estreñimiento), respiratorios (tos, asma, bronquitis, sinusitis, rinitis, otitis) o incluso atacar otros tejidos, dando dolor en las articulaciones, vértigos, conjuntivitis, rampas musculares, cefaleas, irratibilidad, fatiga, etc.
El Dr. Mouton explica en su libro que la consecuencia más importante que deriva de una intolerancia es el “leaky gut” o transtorno de la permeabilidad intestinal, demostrado por los estudios de Kirjavainen, P.V. et al “New aspects of probiotics- a novel approach in the management of food allergy”. El aumento de la permeabilidad intestinal o “leaky gut” es una enfermedad en que se deteriora la pared intestinal y la absorción de alimentos no se produce correctamente y en cambio se dejan pasar a la sangre toxinas, antígenos, patógenos y alimentos parcialmente digeridos. Este hecho es el que provoca todas las enfermedades derivadas de la intolerancia. En el artículo que escribí sobre la intolerancia a la leche podéis encontrar más información al respecto.
La medicina convencional normalmente no acepta la existencia de las mismas, únicamente la intolerancia a la lactosa, y la celiaquía o intolerancia al gluten. Pero el método empleado para determinarlas no se basa en ningún caso en los anticuerpos IgG, sino en el caso de la lactosa las pruebas consisten en determinar si se tiene suficiente lactasa con una enteroscopía, con análisis de sangre o con la prueba de hidrógeno en el aliento, y para la celiaquía , se realiza la prueba de los anticuerpos anti-transglutaminasa (anti-tTG ) y la biopsia intestinal.
Así pues, puede suceder que los anticuerpos IgG para la caseína (proteina) de la leche, o para el gluten (proteína del trigo) tengan un valor desorbitado, pero en cambio, dar negativo para la prueba clásica de la intolerancia a la lactosa o al gluten. Éste es mi caso.
Terapias energéticas u holísticas
Ciertas teorías alternativas consideran que una intolerancia es simplemente un bloqueo energético del cuerpo respecto a un cierto alimento. En esta teoría se basan las terapias basadas en los meridianos energéticos del cuerpo, como la acupuntura, la acupresión, la quinesiología y quiropráctica, la EFT, etc. De este tipo de terapias, la que yo he probado ha sido la terapia NAET, la que parece ser especialmente diseñada para tratar alergias.
El método NAET utiliza la quinesiología para determinar las alergias e intolerancias y luego, con la quiropráctica, se pretende desbloquearlas. La quinesiología se basa en en que la fuerza del cuerpo disminuye cuando existe un bloqueo energético. Para ello se puede medir la fuerza en los brazos cuando el terapeuta hace fuerza en sentido contrario, por ejemplo. La quiropráctica consiste en realizar una ligera presión o masajes sobre ciertos puntos energéticos del cuerpo, con el fin de que la energía circule adecuadamente a través de los meridianos energéticos. Así pues, en la terapia NAET el terapeuta pide sostener en la mano el producto alergénico que se desea testear, y se mide si la fuerza en el otro brazo ha disminuido al aplicar cierta fuerza. En caso positivo, se realizan unos masajes a lo largo de la columna vertebral. Luego, se vuelve a testear la fuerza, y en caso de que se haya recuperado la fuerza normal se supone que se ha eliminado esa alergia/intolerancia. A continuación, se debe abstener de ingerir, entrar en contacto o respirar, dependiendo del tipo de alergia, el producto en cuestión durante 24 horas.
Mi experiencia con esta terapia fue que aunque la terapeuta afirmaba haber eliminado mis intolerancias alimentarias, que al empezar la terapia eran muy numerosas, y también mis alergias respiratorias, la verdad es que mi salud no mejoró de forma significativa, sólo en algunos casos mi alergia fue aliviada, como por ejemplo, el hecho de poder entrar en una panadería sin ponerme a estornudar. Pero continuaba con mis fuertes ataques en primavera, quizás incluso más fuertes. Respecto a mis problemas digestivos, continuaban siendo los mismos.
Otra terapia alternativa muy extendida es la Bioresonancia. La bioresonancia se basa en que todo en la materia viva produce corrientes eléctricas y emite ondas electromagnéticas propias. El aparato con el cual se aplica esta terapia, registra los campos fisiológicos y los campos interferentes producidos por las toxinas, y con esta información, proporciona al cuerpo las herramientas para eliminar las toxinas y para mejorar su autoregulación en una forma sutil y delicada.
En la primera sesión de bioresonancia me identificaron 7 intolerancias alimentarias y 5 alergias respiratorias, algunas de ellas diferentes a las que me identificaron con el NAET. A mi hija pequeña le encontraron una intolerancia al plátano, a la leche y al jarabe de glucosa. Curiosamente, mi hija tomaba plátano cada día, lo que seguramente le había producido la intolerancia. Así que dejó de tomarlo. Unos meses después pensé que ya se habría recuperado de la intolerancia y un día de fiesta tomó unos trozos de plátano, ¡y en la misma noche tenía dolor de barriga!
Respecto a mí, todavía me encuentro bajo tratamiento, pero por el momento puedo decir que a nivel digestivo mi estado a mejorado de forma impresionante, y el cambio sucedió al día siguiente de someterme a la sesión que trataba mi sistema digestivo. Por las demás alergias todavía no hemos terminado.
Análisis serológicos
Respecto a los métodos basados en análisis de sangre, tengo experiencia de dos diferentes.
Cuando mi hija mayor, que es celíaca, tenía problemas de crecimiento, fue visitada por el doctor Graemiger (Ginebra) médico partidario de las medicinas naturales que recomendó hacer un análisis citotóxico llamado cito-aliment-test. Entonces descubrió que era intolerante también al maíz, a la leche y algunos otros productos. En el cito-aliment-test el laboratorio pone los leucocitos del paciente en contacto con las sustancias alimentarias a ser testeadas, y se contempla la reacción en el microscopio.
Otro tipo de análisis de intolerancias es el de anticuerpos IgG, como el test ImuPro en Luxemburgo, o el A100 y A200 de los laboratorios Sabater, en Barcelona. La veracidad científica de estas pruebas todavía está en entredicho y la medicina convencional no los aprueba todavía. Todavía hay pocos estudios sobre este tema, pero los pocos que hay muestran que es una prueba fiable (Teuber, SS and C. Porch-Curren, “Unproved diagnostic and therapeutic approaches to food allergy and intolernace”). Pero muchos médicos y terapeutas, como por ejemplo los médicos de la medicina funcional, ya los utilizan.
A este test nos sometimos mi hija pequeña y yo, un año antes de hacer el test por Bioresonancia. En mi caso, el resultado fue positivo para 43 alimentos de los 200 probados, y también fue positivo para Cándidas. ¡Por fin entendí la razón de mis continuos problemas intestinales! Seguir el régimen evitando los 43 alimentos me resultó imposible, así que continuaron mis problemas intestinales, aunque bastante aliviados gracias a los probióticos que me recetó el doctor Corthay (Versoix, Ginebra), de medicina funcional.
El doctor Corthay tiene una aproximación muy interesante respecto a las alergias/intolerancias. Él cree que son debidas a una intoxicación por metales pesados que impiden el correcto funcionamiento de muchas de las enzimas que necesita nuestro cuerpo para, por ejemplo, digerir el gluten, o para transformar ciertos ácidos grasos o vitaminas. Para realizar la desintoxicación, él recomienda un medicamento llamado DMSA (ácido dimercaptosucínico) durante unos dos años como mínimo. Espero ver los resultados pasados estos dos años...
Cuando se realiza un test de intolerancias, sea el citotest o el de anticuerpos IgG, se recibe un informe que recomienda eliminar completamente de la alimentación los alimentos que han dado positivos por un período que depende de si la reacción fue muy fuerte o débil. Así se debe estar de un año a varios años sin tomar dicho alimento. El objetivo es desintoxicar el cuerpo y hace olvidar a los linfocitos la reacción a ése alimento.
Pero la mayor parte de las intolerancias no son permanentes. Después de un año o más sin tomarlos, pueden reintroducirse poco a poco en la alimentación, evitando consumirlas cotidianamente para evitar una nueva intolerancia. En cambio, cuando la intolerancia es a los productos lácticos o al gluten, éstos deben ser evitados de por vida.
Yo volví a hacer el test Imupro un año después del primero, y el resultado fue muy congruente. En general, los alimentos que había evitado completamente habían descendido o incluso desaparecido su intolerancia, mientras que habían aparecido otras de nuevas. En el nuevo test, resultó positivo para 76 alimentos. Todavía no conozco las causas por las que la cantidad de intolerancias va en aumento en mi caso.
Si comparo los distintos métodos, he comprobado que es cierto que todos los alimentos en los que el método de la Bioresonancia resulté intolerante me sientan mal, así como las alergias respiratorias, es cierto que me producen rinitis. En cambio, muchos de los alimentos que salieron positivos en el test de intolerancias por anticuerpos IgG no he notado que me provoquen ninguna reacción adversa, aunque ello no quiere decir que no me perjudiquen de alguna forma que yo no haya detectado.
También creo que la Bioresonancia da las intolerancias "activas" en ese momento. Es decir, los alimentos por los cuales el cuerpo se encuentra intoxicado en ese momento. Pero no tiene en cuenta la "memoria" o sensibilidad del cuerpo respecto a ciertos alimentos, en cambio, los IgG sí que tienen esta característica. Así por ejemplo, tanto mi hija menor como yo tenemos un valor altísimo de IgG para los huevos, y en cambio, la bioresonancia no salió positivo para huevos. La forma en que yo interpreto estos resultados es que podemos tomar momentáneamente una cierta cantidad de huevos, pero si tomamos demasiado, nuestro cuerpo se va a "intoxicar" o "saturar" muy rápidamente.
De todas formas, el hecho de no tener intolerancia a un cierto alimento no quiere decir que éste sea sano para una persona. Por ejemplo, a mi el chocolate me provoca inflamación de hígado, y sin embargo, en ninguna prueba de alergia o intolerancia se me ha sido detectado nunca.
Fuentes:
"Ecosystème intestinal et santé optimale : Nouvelle approche diagnostique et thérapeutique", Dr. Georges Mouton
"Allergie et intolérance alimentaire", cdn-geneve
"Food Allergies", ImuPro.com
"Test de intolerancia a los alimentos", Laboratorios Sabater
"Pruebas de tolerancia a la lactosa", MedlinePlus
"Celiaquía", MedlinePlus
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