Si bebes leche para tener huesos fuertes, ves con cuidado y cerciórate antes de que no tengas ningún tipo de intolerancia o alergia a la leche, ya que entonces en vez de aportarte calcio va a impedir la absorción del calcio de la leche, del magnesio, del hierro y todos los minerales de los alimentos que tomes. El problema es que mucha más gente de la que se piensa tiene intolerancia a la leche, ya que tenemos la idea preconcebida de que los síntomas son la diarrea o el vómito, y en cambio, pueden ir desde migraña hasta problemas digestivos, dermatológicos o respiratorios de todo tipo, y no manifestarse hasta días después de haberla ingerido.Foto de nkzs

Eva Caballé es una economista barcelonesa afectada por la SQM. Ha escrito el libro de reciente aparición: "Desaparecida. Una vida rota por la sensibilidad química múltiple", ha aparecido recientemente en varios medios de comunicación, entre ellos, hoy mismo ha sido
Todos tenemos una cierta cultura, normalmente heredada de nuestros padres, sobre qué alimentos son saludables y cuáles son sus propiedades. Numerosas investigaciones sobre los efectos de los alimentos sobre la salud nos dicen cada día qué es beneficioso para nuestro corazón, para crecer, para adelgazar, para reforzar nuestro sistema inmunitario, etc, etc. Pero las contradicciones en estas investigaciones ponen en entredicho la fiabilidad de las mismas. Realmente, ¿conocen los científicos el efecto de cada nutriente sobre nuestra salud? Dos libros que he leído recientemente se plantean estas cuestiones, nos llaman a ser críticos con las dietas y finalmente nos recomiendan una cocina tradicional.
Mi hija empezó un día a tener las yemas de los dedos “pelados” y poco a poco iba empeorando: piel más seca, roja, hasta con grietas con sangre... Pensaba que la causa era el frío, hasta que llegó el fin de semana y merendó en casa, y caí en la cuenta de que los dedos que tenía peor eran los que utilizaba para pelar las mandarinas. Así que durante unos días, le dí las mandarinas sin piel, y poco a poco empezó a mejorar. Era cierto que el ácido de las mandarinas le estaba atacando la piel. Suerte que no fui al médico, ya que me hubiera recetado un sinfín de cremas y quizás hasta incluso antibióticos!
